
Una vez escuché decir que el amor era la fuerza que movía al mundo, pero creo que eso no es correcto, porque es la fuerza de gravedad y los campos gravitacionales los que logran que el mundo gire, así que al parecer esas personas no fueron al colegio o nunca prestaron atención a una clase de Física.
Generalmente se relaciona el amor con los aspectos más básicos de este mismo. ¿Qué pasa si digo 14 de febrero? Es el día de los enamorados, si estás solo en este fecha, mejor quédate en tu casa viendo películas y deprimiéndote por tu mala suerte. ¿Y si digo rojo? Se relaciona con pasión, fuego, el color del corazón y cosas por el estilo. Inconscientemente relacionamos el sentimiento con cosas clichés perdiendo la esencia misma de este.
La mayoría de las personas cuando escucha la palabra amor, la escuchan como una palabra ambigua, y bastante subjetiva. Para unos es juntos, para otros separados, para algunos es felicidad, para otros despecho, Pero somos nosotros los que hemos transformado el amor en una necesidad por no querer estar solos, en un mundo en el que el parecer es más que el ser, un mundo en el que no se acepta el dolor como esencia de la vida, un mundo materialista y superficial, un mundo individualista, un mundo que solo se preocupa de sí mismo y no de los demás, y hemos adaptado el amor a ese mundo, hemos convertido el sentimiento más hermoso y libre en un sentimiento dividido por el dolor y el miedo.
Nos falta aceptar que las personas que se enamoran no son débiles, sino libres, en cambio aquellos que reprimen este sentimiento no son valientes, por el contrario, son miedosos, no nos damos cuenta que queremos cambiar el mundo y no somos capaces de cambiar nosotros mismos primero.
Pero hay una gran diferencia entre enamorarse de la persona y enamorarse del sentimiento. Al enamorarse de la persona, no importa como se vea sin arreglarse, no importa lo que piensen los demás al respecto, solo te importa que tienes a la persona más hermosa junto a tí, y eres libre de amarlo.
Pero ¿Qué pasa si uno se enamora del sentimiento? Todo lo contrario, aquí es donde entra el sufrimiento. Cuando el sentimiento se va debido a la rutina, el amor también ya que, si el sentimiento no está, tampoco está de lo que te habías enamorado.
El caso es que caemos, sobre todo nosotras las mujeres, que nos pasamos la vida entera buscando a nuestro príncipe azul sin darnos cuenta que no somos princesas encantadas. Desde pequeñas las madres inculcan a sus hijas a creer en esta fantasía por medio de películas y libros que les leen, donde el lema principal es “el príncipe besó a la princesa, y vivieron felices por siempre” y las pequeñas quedan con la ilusión de que un día, si se portan bien y se comen toda la comida, tocará la puerta un príncipe apuesto sobre su caballo blanco y traerá consigo un una promesa de amor eterno y perfecto, pero lamentablemente, esto no sucede en el mundo real, porque aunque no queramos aceptarlo, la perfección no existe.
En vez de soñar con ser cenicienta y bellas durmientes, tenemos que convertirnos en Fionas, un poco locas, desastrosas y problematicas, pero enamoradas hasta el punto que duela y en lugar de buscar al príncipe azul, debemos esperar encontrarnos por la calle con nuestro Shrek, un hombre con defectos, que cometa errores, que no tenga todas las cualidades que buscamos, que nos hiera y nos haga llorar un par de veces, pero que al fin de cuentas nos ame dia a dia con locura por como somos.



