
Tiempo de que me digas la verdad, que te muerdas la boca por lo que dijiste sin pedazos de papel en el medio, porque no puedo continuar haciendo de cuenta que elijo estos lados opuestos en los que caemos, el amarte más tarde o ni eso. No hay mente cuerda que pueda equivocarse así tantas veces. Mi memoria es cruel soy la reina de prestar atención a los detalles defendiendo sus intenciones si él hace algo mal . Hasta ahora, que él me dijo su nombre y me sonaba conocido de alguna manera que podría haber jurado que se lo había escuchado decir diez mil veces, si sólo hubiese prestado atención... Dejarlo sin decir, callado, ojos bien cerrados, sin abrir tu y yo, siempre entre líneas. Demasiado tarde, dos opciones, quedarse o irse, la mía fue tan fácil de descubrir, el ya se había ido con la otra así que aprendí a escuchar en el silencio. Me digo a mí misma todas las palabras que seguro él quiso decir, hablaré hasta que la conversación no de para más, Tenme paciencia, casi estoy preparada cuando en realidad él quiso decir, te dejo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario