Es normal tener miedo ante lo nuevo, el miedo es una reacción natural frente a una situación que nos toma por sorpresa y que obviamente desconocemos. El miedo es, también, la afirmación más clara de nuestra humanidad. Y eso lo aprendemos desde enanos, cuando damos nuestros primeros pasos en el camino de la vida. Para aprender a caminar, uno tiene que tropezarse, golpearse, levantarse, caerse varias veces, levantarse y otra vez volver a caer; pero sobre todo vencer el miedo, vencer el círculo de temores que antecede a la primera caída... Con el amor sucede algo parecido, uno tiene necesariamente que equivocarse, y a veces perseverar en el error, sin escuchar a nada, ni a nadie. Y entonces uno se descubre como en la primera infancia, cayéndose una y otra vez, golpeándose con la misma piedra, venciendo los más grandes temores, pero sobre todo, aprendiendo... El mundo nos ha enseñado con razones justificadas a desconfiar, a tener miedo de todo lo que brilla en medio de la oscuridad, a mirar con malicia y cierto prejuicio a la mano que se extiende en la desgracia. La frase “nadie hace nada a cambio de algo” esta mas pegada en nuestra frente y nos hace retroceder ante lo nuevo, por más que éste de visos claros de sinceridad y honestidad moral, la cultura de la desconfianza nos hace estar siempre a la defensiva en todos los aspectos. Yo pienso que esa es la tendencia de muchos: la de no arriesgar nunca el más mínimo de sus intereses a menos que estén totalmente seguros de algo. El problema es que esto tiene como consecuencia que nunca se lance la moneda, que nunca se cruze el rio que nunca uno de el salto por miedo a fracasar nuevamente, por miedo al error y a las críticas , al daño a la autoestima y al orgullo.Pero si el ser humano no se equivocara y no perseverara en el error, simplemente no sería humano yo creo que “¡Lo posible es una caca. Lo verdaderamente valioso y admirable es lo imposible!”. Yo e decidido que hay que vencer los miedos, aunque la lucha sea larga y tediosa; hay que buscar dentro de nosotros esa fuerza que nos obliga a empezar de nuevo, que hace que abramos nuestros ojos, nuestras palabras, nuestro corazón, así cada vez que caigamos, levantémonos y repitamos tal como se leía en una Graffiti de la revuelta francesa de Mayo del 68: “¡Seamos realistas, pidamos lo imposible!”.
PD: pelo corto corto :( pero no importa, se que crecera luego, espero...
No hay comentarios:
Publicar un comentario